viernes, 19 de diciembre de 2014

MI REINO NO ES DE ESTE MUNDO - TOMO I











.






Este es el 1º de los libritos que se irán publicando por eso los contenidos son extensos                                              

  Prefacio

Las cosas que pasan en el mundo
del hombre, presentan muchas interrogantes
que no dejan de llamar la atención
por los cuestionamientos que se le imputan,
haciendo germinar, cada vez, más dudas,
dejando en el olvido las primeras educaciones de fe,
recibida de los padres, familiares y maestros.

De ahí nace el objetivo
De preparar este material con las
Sinceras intenciones, que por lo menos
en parte, pueda responder a las inquietudes
que provocan en el hombre que duda,
el rechazo a las cosas divinas,
Dios, su Reino, las Sagradas Escrituras,
en ellas: El Evangelio de Jesucristo.
Si la Biblia ha ocasionado estos
disturbios de fe en muchas personas,
veremos que con un deseado estudio,
y con la ayuda del Espíritu Santo,
podremos observar que ella misma,
es la que responderá a las mencionadas
Inquietudes que han marchitado
nuestra fe tradicional.





Prólogo

         La sagrada Palabra de Dios que fueron iluminadas a los profetas y transmitidas de generación en generación, éstas fueron recogidas en el Libro de los libros. En aquel entonces, en materiales rústicos. Y con el correr de los años, se fueron transcribiendo de material en material, mejorando su escritura, como así también su contenido espiritual, actualizando cada vez más para el entendimiento más acercado para las gentes de nuevas culturas, que se habrían estado cambiando de tiempo en tiempo.

Como la humanidad, habíamos estados ignorantes del proceso de la creación, entonces, Dios ilumina a sus profetas  en sus mentes, cómo deberían entender y comunicar para que luego se escriban lo que habían escuchado de Dios. 

Lo que los profetas habían recibido de Dios para comunicar de generación en generación, se empezaron a escribir cuando esas palabras escuchadas llegaron al conocimiento de los primeros hombres dispuestos, designados y con materiales necesarios para escribir. Y ellos lo han relatado al nivel del razonamiento humano, inclusive de los de las primeras épocas.

         Y así está escrito en la Biblia, hasta hoy:
         Que: “Dios, por medio de su Palabra” “dijo”: “Que se haga”, y “fue hecho” “Y nada de lo que ha sido hecho, sin su Palabra fue hecho”.
(Génesis 1,3-26);  (San Juan 1,1).
La tierra que estaba a oscuras porque estaba cubierta por densa niebla, entendieron los hombres que entonces Dios dijo “Que se haga la luz”.
         Y la luz se visualizó sobre la tierra cuando las nieblas se disiparon. Y es una realidad, para ellos, que ahí  Dios hizo la luz. Aunque la luz, el sol ya había existido al mismo tiempo que la tierra y los demás astros del Universo físico.
         Inclusive se sabe que la tierra fue después que el sol, que fue un desprendimiento del sol, por eso la tierra era ardiente y que posteriormente se fue enfriando, por la niebla que bañaba la tierra para enfriarla  para que puedan nacer en ella los vegetales y primeros animales.
Pero se conserva en el centro de la tierra ese fuego ardiente del sol, desde donde son expulsadas las fuerzas de fuego para formar los volcanes. (Explican los científicos).



También dicen ellos que ocurrió una gran explosión desde un punto equis  llamado Big Bang, para que desde ese centro de energía que explosionó, surgieran las materias físicas que formaron los astros del gran Universo. Pero los científicos, aunque puedan ver los astros del gran universo, no podrán ver ni saber cuál o qué fue la energía que impulsó la gran explosión.  

         Entendemos que ese centro de Energía desde donde nacieron todos los cuerpos “sin vida” (aparentemente) y los con vidas como los que conocemos, esa es la Fuente de toda vida y “no vida” de todo lo existente en el vasto Universo. Y Esa Fuente de energía autoexistente, según la Biblia, como Persona que es se hizo llamar “Dios”, “Yo Soy el que Soy” “Ese es mi nombre”, Así dijo a Moisés para que diga al pueblo de Egipto.

Porque Moisés le preguntó: “¿Y si me preguntan, cómo se llama el que te envió, qué les digo?”

Diles: “Yo Soy el que Soy, me envió”.

Cualesquiera de nosotros aún teniendo los conocimientos científicos, cada  uno podrá imaginarse libremente cómo pudo ser la creación, porque la imaginación es ilimitada. Pero aún así nunca se podrá llegar al conocimiento total de la realidad, de cómo es Dios y su Reino espiritual, porque los pensamientos de Dios están tan distante a los nuestros. Que los compara:

“Así como están de alto están los cielos de la tierra, así de alto están mis pensamientos al de ustedes” (Isaías 55,8-9).

Una explicación bíblica extensa y muy interesante podrán encontrar en mi Blog  jcbordon.blogspot.com , bajo el título “EL REINO DE DIOS EN LOS CIELOS COMO EN LA TIERRA”.

Porque la Infinita Sabiduría divina inspiró a los profetas y escritores para dejar sentado en el Gran Libro, la Biblia, la forma y los motivos de la creación, específicamente sobre nuestro mundo, para que lo podamos comprender en un lenguaje sencillo acorde al entendimiento humano.

Resultado del estudio exhaustivo, de ese tema encontrarán  en el Blog y el archivo mencionado más arriba (en rojo).



EL MUNDO DEL HOMBRE



El mundo de la tierra fue creado y preparado para que en ella habite el hombre, para que crezca y se desarrolle humana y espiritualmente.

Estando  el hombre por el mundo aún sin saber quiénes eran, en un momento dado, el Espíritu de Dios les hizo consciente que eran hombres con la presencia de su espíritu en ellos. Para este despertar, dice la Biblia: “Que el hombre, recibió el soplo de su espíritu. (Génesis 1,26- 2,27).

“A su imagen y semejanza” porque fue dotado de su espíritu, que posee las mismas características y cualidades de Dios, sabiduría, inteligencia, amor, y voluntad para tomar decisiones propias. Bellas virtudes, para expresarse mutuamente entre los hermanos.




Por tanto el hombre es un ser integrado por dos naturaleza, la humana o física, y la espiritual, ligadas entre sí, se constituye en un solo ser, por tanto inseparables.   Y este espíritu que lo conforma, es el espíritu de Dios, y en la Biblia quedó escrito, que “El espíritu es el que da vida” Dijo Jesús  (San Juan 6,63).
Pero el hombre percibe solo sólo su humanidad como vida, no sabe o no quiere aceptar que también es un ser espiritual. Porque existen ciertas normas de conducta en el mundo para la condición del hombre espiritual.
Esas normas están escritas, también las enseñan los padres de generación en generación. Además están escritas en el corazón de cada ser humano.
A pesar de todo, el hombre ha necesitado, instrucciones de orden espiritual. Y para cumplir esa necesidad. Dios mismo se hizo hombre en la persona de Jesucristo para venir al mundo, y estar entre ellos para poder instruirlos      




LA ELECCIÓN DEL HOMBRE

Pero el hombre se deleitó en el mundo, por las satisfacciones humanas que le podía ofrecer y se separó de Dios.
Amó al mundo, que lo envolvió en la oscuridad de su humanidad, “ciegos” sin poder ver más allá de sí mismo, olvidó que también es un ser espiritual, cuerpo físico y espiritual, que su Padre Dios le dio. (1Corintios 6,19-20)  
 “Jesucristo nos llamó para salir de la oscuridad y entrar en su luz maravillosa”. (1Pedro 2,9).

MI REINO NO ES DE ESTE MUNDO

CAPÍTULO I
 



LOS DEL MUNDO
Los hombres que se habían identificado con el mundo y los placeres que en él realizaban, las sagradas Escrituras la llama “El mundo”.

Dice Jesús a sus apóstoles, que ya se habían convertido a la vida espiritual: “Por eso el mundo les odia, porque ya no son del mundo (S. Juan 15,19)
 [No pertenecer al mundo, no significa el estar apartado de la comunidad humana, sino el apartarse de sus actividades de pecado]

         Las gentes del mundo odiaban a los apóstoles
         Ellos ya estaban considerados como “los que son del espíritu”. Y los que son del espíritu viven según el espíritu de Amor de Dios.
         Conocemos por la historia que los apóstoles y seguidores de Cristo eran perseguidos, apresados y torturados y asesinados.
Está escrito en la misma Biblia.

Con mucho detalle se puede leer la historia de los antiguos cristianos perseguidos, En el Blog y Capítulo ya mencionado más arriba: “El Reino de Dios en los cielos como en la tierra”. Esta historia se encuentra bajo el subtítulo “La vida de San Pablo”  Todo con referencias bíblicas.   

DIOS EN NOSOTROS
El espíritu de Dios es el que conforma nuestra dual integración, cuerpo y espíritu.
Por eso nosotros podemos vivir, porque el cuerpo físico solo es inerte. Sobre esta realidad Jesús afirma: “El espíritu es el que da vida (S. Juan 6,63).

Pero el hombre tiene la potestad de elegir vivir según el amor del espíritu de Dios que vive en él o según su propia voluntad.

Porque el mal no existe, le llamamos mal o malos por la ausencia de Dios.
Dios está siempre presente en la persona, pero intencionalmente se lo deja de lado, para actuar por su propia voluntad, (que sería hacer el mal).

EL PECADO
Las actitudes por las que calificamos de malo y denominado como pecado con las que se pueden dañar al hermano, serían: odio, rencor, envidia, egoísmo, codicia, venganza, injusticias varias, falta de compasión, de comprensión, etc.

Son todos estos los adjetivos que están ausentes en el que tiene Amor, que dice la Biblia. El tener amor también es ser servicial, agrega el pasaje bíblico.   
El amor siempre existe en cada persona, porque es una virtud de Dios, y Dios siempre está presente en cada uno de nosotros.

Dios Padre que habla a través de la Persona de Jesús dice: “Cuando dieron de comer, de beber a un prójimo, a mi me dieron” “Cuando visitaron a un enfermo”. A un preso en la cárcel, a mi me visitaron” etc.

Por eso debemos hacer un alto para pensar, meditar cuántas veces hicimos sufrir a Dios. –Cuántas veces le negamos cuando nos ha pedido algo. Quizás solo un poco de amor, cariño, quizás solo algunas palabras de consuelo a sus sufrimientos; Darle cariño a un niño, a tu propio hijo.
Hay también un archivo al respecto en el blog antes mencionado en con el título: “QUÉ MUCHO TE HICE SUFRIR MI DIOS”.

         Sobre estas situaciones de pecado en la cual muchas veces nos encontramos sin poder salir de él, San Pablo recomienda:
         “Por tanto hagan morir todo lo que hay en ustedes que sea de este mundo”
“Dejen todas estas cosas: enojo, pasión maldad, insultos, y todo lo que pueda decirse” “No se digan mentiras unos a otros pues al ser bautizados ustedes ya fueron sepultados con Cristo y así también fueron resucitados con él, porque creyeron en el poder de Dios que lo resucitó de la muerte”. (Colosenses 3,5/ 3,8/ 2,12/).

LAS ALMAS DE LOS HOMBRES PERDIDAS
Dios en el principio de los cielos ha creado a los ángeles. Muchos ya en el cielo se han apartado de Dios para hacer su voluntad, ellos decidieron venir a la tierra, para complacerse en los pecados del mundo.
La explicación muy clara de este tema se puede encontrar en el Blog antes mencionado, en el Archivo:  “El reino de Dios en los cielos como en la tierra”.
Y también en el archivo más leído, “El hijo pródigo” por eso se posiciona automáticamente al principio, de ENTRADAS POPULARES.

DIOS QIZO RESCATAR A SUS HIJOS PERDIDOS
Para cumplir esa misión, Dios Padre, (su Espíritu) encarnó en el mundo en un hombre como nosotros, Jesucristo hombre (San Juan 1,14).
Para llevarlas a su verdadera casa, (nuestra verdadera casa) (Filipenses 3,20-21)
(2Corintios 5,1-7)

Vino Dios, en la Persona de su Hijo Jesucristo, y quien les hablaba no era solo el hijo del carpintero como le decían, sino Dios mismo, y para demostrarlo tuvo que hacer muchos milagros.

“YO Y EL PADRE SOMOS UNO SOLO”
         Jesús con sus palabras y obras estaba demostrando al mundo que era el mismo Padre quien hablaba y realizaba las obras, a través de Él (San Juan 14,10)
El Hijo único, la segunda Persona del Padre, su Palabra, la que se hizo hombre, y vino a nuestro mundo. Él siempre fue del Reino de Dios, porque estaba en Dios, y era Dios (San Juan 1,1).
Por eso dijo: “Mi reino no es de este mundo” (San Juan 18,36)
“Ustedes son de aquí abajo pero yo soy de allá arriba, ustedes son del mundo pero yo no soy de “este mundo” (San Juan 7,7).



Pero Dios como creador de todos los seres espirituales, no solo de los del cielo sino también de los espíritus que habitan en los seres humanos que pueblan la tierra, y en todo ser viviente. Jesús cuando vino afirmó: “Que el reino de Dios ya está en nosotros”, y que podemos experimentarlo desde ya.
“Ya está en nosotros” dijo, pero para sentirlo, debemos experimentarlo en una vida espiritual.
Esto es, como se dice, “tener la experiencia de Dios”.
Pero, y ¿cómo es eso?
Sería, una referencia, como lo que un hombre no podrá explicar lo que una madre siente ser madre. Que llega a experimentar una mujer cuando llega a esa condición.
         Solamente la experiencia te puede llevar al pleno conocimiento.

         Explica S. Pablo “Que el reino de Dios no se experimenta por las satisfacciones o placeres que se recibe a través de los sentidos físicos, sino que es una vida de rectitud, paz, alegría, que por medio del Espíritu Santo que está en nosotros podemos recibir en armonía con los hermanos. Así se agrada a Dios, y es aprobada por la gente”. (Romanos 14,17-18).  

         Ese sentimiento del reino en el espíritu, es una sensación de paz, y gozo en nuestro interior.
Dios es Amor, y el que amó vivió en Dios y Dios en él” (1 Juan 4,16).
         Y las satisfacciones materiales y emocionales que podemos recibir. Viene por añadidura.
Pero una persona se une al Señor, los llegan a ser uno solo en espíritu” (1Corintios 6,17).
        
         Pero hay un obstáculo para las cosas del espíritu:
Pues como no creen. El dios de este mundo los ha hecho ciegos de entendimiento”… (2 Corintios 4,4).
A este texto se relaciona el siguiente: “El que no es espiritual, no acepta las cosas que son del espíritu de Dios. Para él son tonterías, no las puede entender. Porque son cosas que deben discernirse espiritualmente” (1 Corintios 2,14).

Pero cuando una persona se llega a unir al Señor, los dos llegan a ser uno solo en espíritu” (1Corintios 6,17). Y así se va llegando a experimentar la experiencia de Dios.
Así esa persona ya no está sujeta a vivir sujeto a las costumbres y reglas de este mundo” (Romanos 12,2).
Se siente en condiciones de amar incondicionalmente, así como Dios nos amó, en Cristo Jesús.
         Para alcanzar esta altura espiritual, dice S. Pablo que “es necesario el ejercicio en la devoción a Dios (1 Timoteo 4,7-8).

Si esto ocurriese en cada uno de nosotros, diría Jesús:
Mi reino está también en este mundo”.

Leer el TOMO II