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viernes, 19 de diciembre de 2014

EL CUERPO GLORIOSO DE JESÚS Y "CUERPOS ESPIRITUALES" /por San Pablo/






                                                                         
LA TRANSFIGURACIÓN DE JESÚS
O EL CUERPO GLORIOSO GLORIFICADO
San Mateo 17,1-9

Desde nuestra humanidad, si pudiéramos ver un cuerpo espiritual o el espíritu mismo de un ser del Reino, llamado en la Biblia ángeles, estaríamos ante la presencia de una belleza incomparable. Irradian un brillo como del sol, pero no enceguece a quienes se quiere mostrar.
Como los ángeles que estaban sentado sobre la roca que había sido la puerta de la tumba de Jesús, esa grande roca no se podía mover, si no era entre varios hombres, sin embargo estaba corrida la puerta que cerraba la tumba de Jesús, y dos ángeles sentado sobre ella, signo que estos ángeles movieron la gran roca para que salga Jesús. (      )

            A los apóstoles, Pedro, Jacobo y Juan, Jesús los escogió y los llevó a un lugar apartado, otorgándoles el don o la gracia, para que puedan verle ya, desde el mundo humano.
         Es decir hacerles ver, o mostrarles su cuerpo glorificado, que no es otra cosa que su cuerpo espiritual fuera del cuerpo humano.

         Aquellos apóstoles no solo vieron la belleza de su cuerpo espiritual, la que se describe en el Evangelio, según S. Mateo 17,1-9.
Relata el escritor, de lo que esos apóstoles habrían comentado para que se escribiera, que: “Su rostro brillaba como el sol, y su ropa era como una luz blanca”.
Según la descripción bíblica relatada, demuestra claramente, que ellos vieron, todo un cuerpo de luz y blanca.

Y para confirmarle Jesús a aquellos apóstoles, que Él se encontraba en otro plano de vida, en el reino del espíritu. Les mostró que estaba hablando con los profetas Elías y Moisés, que ya pertenecía al “otro mundo” el reino del espíritu.
        
         Aquellos apóstoles habían llegado a un estado de éxtasis, sensación que Jesús mismo les irradiaba desde su condición gloriosa de su espíritu.
Experimentaban el gozo del espíritu, “esa paz de Dios que el hombre no lo puede dar” (S. Juan 14,27; 15,11; 16,22).

         Estos apóstoles sin pensar que aún eran humanos y que estaban en el mundo, ya no quisieron bajar de ese estado de gozo espiritual, y le propusieron a Jesús quedarse ahí con Él, Moisés y Elías.
SU ASPECTO FUE CAMBIADO
         Los apóstoles ya no vieron la imagen humana de Jesús, el rostro con barba, cabellos. Porque la descripción indica claramente: su rostro brillaba como el sol, y su vestidura resplandecía como una luz blanca.
         Ya no era una visión humana sino espiritual, capacidad que Jesucristo les habrá otorgado para que le puedan ver con los ojos espirituales.

         Jesús mismo era una luz “luz espiritual, que es la total pureza. Que si los hombres, o aquellos mismos apóstoles no habrían recibido de Jesús la gracia o el don para poder percibir, observar desde el mundo semejante brillo de gloria, quedarían impactados, golpeados. Porque está escrito que lo impuro no puede habitar con lo que es puro, Dios.

         Cuando Moisés, le pidió a Dios que le muestra su gloria, Dios le respondió: “Ningún hombre podrá ver mi rostro y seguir viviendo” (Éxodo 33,20).

Debemos llegar a la purificación total aquí para poder habitar con Dios en su reino.
         Cuando María Magdalena fue a visitar el cuerpo de Jesús en su tumba, no lo encontró más, pero él se le apareció, pero no lo reconoció. , creyó que era el que cuidaba la huerta (S. Juan 20,16).
Entonces Jesús la llamó: María, y entonces le reconoció.

Cuando Jesús acompañaba a dos de sus discípulos camino a Emaús, iban conversando con Él mucho tiempo por el camino, sin saber quién era.
Cuando entró a la casa y partió el pan y se los dio, recién en ese momento se les abrió los ojos (del entendimiento) y le reconocieron. (S. Lucas 24,13-31).

         Solamente cuando Jesús desea hacerse conocer sin que duden, se muestra con el cuerpo humano (se materializa).



SAN PABLO EXPLICA MUY CLARO EL POR QUÉ EXISTE EL CUERPO ESPIRITUAL ASÍ COMO EL HUMANO,  Que és necesario que la vida espiritual como ser se sienta o posea con un cuerpo y cómo identifificarse en relación con los demás seres de vidas espirituales. San Pablo "viajó" al estado espiritual por una gracia de Dios que le otorgó, motivo por el cual llegó a adquirir muchos conocimientos acerca del espíritu.  Esa historia amplia de Pablo encontramos en el 
CAPÍTULO 7:Anécdotas de la vida de San Pablo, Del Archivo: "EL REINO DE DIOS EN LOS CIELOS COMO EN LA TIERRA" del BLOG  jcbordón.blogspot.com




CUERPOS HUMANOS Y CUERPOS ESPIRITUALES
PRIMERA CARTA DE S. PABLO
A LOS CORINTIOS,
 Capítulo 15 vers. 35 al 58

Los Nº a la izquierda De cada párrafo corresponden  a los nº de versículos  
copiados y explicados del Capítulo 15
        
         35-Tal vez algunos preguntarán ¿Cómo resucitan los muertos? ¿Qué clase de cuerpo van a tener?
         36-Es una pregunta tonta eso (¡Necio!), porque cuando se siembra una semilla, tiene que morir para que viva la planta.
         37-Se planta la semilla y de ella brotará la planta.
         38- Y Dios da a cada semilla el cuerpo que le corresponde.
Explicación
En el mundo de la tierra fue sembrado o puesto el hombre (la humanidad) –(la semilla) y esta semilla por efectos especiales de la naturaleza, debe morir, y de ella brotar y crecer la planta.
No todas las semillas son iguales, no todos los hombres son iguales.
Dios da la clase de cuerpo a cada ser humano. Hay hombres blancos, negros amarillos,
Y de cada país las características de cada persona es diferente en forma física y en costumbres.
Hay unos más inteligentes que otros, cualidades diferentes, artes diferentes, etc. etc.

        

39- Si hablamos de cuerpo, no todos son iguales, el humano es una clase, el de los animales otra… el de los peces…
         40- Así también hay cuerpos que son del cielo (hay cuerpos celestes) pero la hermosura de los cuerpos del cielo es diferente a la hermosura de los cuerpos de la tierra.
         41- El brillo del sol es diferente al brillo de la luna, y diferente al brillo de las estrellas, y entre las mismas estrellas, el brillo de una es diferente al brillo de otra.
         42- Así mismo pasa en la resurrección de los muertos, se siembra, (se entierra) un cuerpo que se pudre y de él resucita algo que ya no muere, resucita algo que es glorioso.
         43/44- Se entierra un cuerpo natural y débil, perdió sus fuerzas. Y resucita un cuerpo espiritual, (que es fuerte).
         49- Así como nos parecemos (tenemos la apariencia de un hombre terrenal. También nos vamos a parecer al hombre que es del cielo.


Explicación
Las diferencias del brillo de un cuerpo y de otro que tengamos en el cielo después de la muerte, corresponderá a la cualidad de una y de la otra persona.
Pero el nivel de brillo de nuestro espíritu para el cielo, debemos ganarlo aquí en la tierra (Ver Romanos 2,6 y Mateo 12,29-30).
Puede ocurrir que el más humilde de los hombres de la tierra, logre alcanzar un cuerpo de mayor brillo espiritual para el cielo, que el de un gran hombre intelectual.  



50- “Quiero decirles hermanos que lo que es de carne y hueso no puede tener parte en el reino de Dios; pues lo que no dura no puede tener parte en lo que dura para siempre.
         51- No todos moriremos, pero todos seremos transformados.
         52- En un instante, en un abrir y cerrar de ojos.
         53- Es necesario que este cuerpo destructible se revista de la vida que no se destruye, de lo que ya no muere con lo que dura para siempre.

Explicación
            Nosotros, los seres humanos, no nos damos cuenta que estamos conformados 
Por dos unidades de vida muy diferentes entre sí, pero por el efecto de la unidad o integración de la dos unidades de vida, formamos un solo ser. Que llegamos a ser el hombre, (o el ser humano, hombre y mujer).
            San Pablo nos venía explicando que una de las unidades de vida, el espíritu, integrado con el cuerpo humano con la cual somos “uno”. Esa vida, el espíritu, es algo muy grandioso y bello, el espíritu es nuestro yo, que ahora no lo podemos ver.
            El espíritu tiene gran poder, es lo mismo que un ángel en el cielo. Tiene grandiosas virtudes, pero que no podemos expresarnos individualmente solo desde el espíritu en plenitud. Porque está unificado al cuerpo humano, y mientras permanezcan unidos, el espíritu está sujeto a las limitaciones de las características humanas.

            Aunque hay personas que se dedican a desarrollar las cualidades del espíritu desde su condición humana. Un ejemplo es a través de la meditación transcendental. Y luego utilizar las cualidades del espíritu para realizar beneficios para el bien propio y de los demás (sanaciones) porque es el poder de Dios que está actuando a través de nuestro espíritu, que es espíritu de Dios.
           
            Para la humanidad en general, explica San Pablo, que es necesario “morir para vivir”. Que salga a flote la vida del espíritu que es eterno.
Y con el espíritu liberado del cuerpo se pueda gozar en la vida del Reino espiritual, (en ese plano o lugar espiritual) que es el origen de la vida.
            Pero ese derecho a la vida en el “reino”, debemos ganarnos aquí (S. Mateo 20,16).
            Si no logramos alcanzar o poseer un brillo espiritual adecuado y necesario para pasar directamente al “Reino” deberemos pasar por otras etapas muy penosas, hasta ir purificando nuestro espíritu. De todas maneras nadie sabe con certeza lo que sucede en el trayecto al Reino, después de la muerte física.
            Pero todos alguna vez debemos llegar al Reino.
Dios dijo que no quiere que “ninguno se pierda”. Y solo Dios sabe como llegarán unos y otros, porque esa es “nuestra Casa”, nuestra ciudad.
            “Porque Dios llegará a ser todo en todas las cosas” (1Corint. 15,28 (S. Juan 14,20).
            De todas maneras habrá “allá” o acá en la tierra, formas o medios por las que deberemos ser purificados, los que mueren o los que morimos con impurezas, porque está bien explicado que no podrá habitar lo que es impuro con lo que es puro, lo corruptible con lo incorruptible. (1Corintios 15,50 y 15,56). 

            El ser humano solo es consciente de su humanidad. A medida que el hombre va haciéndose más “uno” con el mundo. Materializándose. Se va alejando de la noción de que también es un ser espiritual..

            Dice Jesús que prefieren estar en la oscuridad, para que no se descubra que lo que están haciendo es malo. (S. Juan 3,19).
            Como decía a sus apóstoles: “Los que son del mundo les van a odiar, así como yo no soy del mundo y me odian. (S. Juan 15,19 y 17,14 al 16).

            Por supuesto esta vida es bella, hermosa, tiene su valor, su brillo, Pablo no niega en su exposición.

            Podemos admirar la hermosura del cuerpo humano, además está contemplado en los planes divinos, que seamos felices en la tierra, en comunión con los demás.
            Buscando la felicidad haciendo feliz a los demás. Esta actitud de vida es necesaria para crecer y darle más brillo al cuerpo espiritual con el cual somos uno.
           
 CIUDADANOS DEL CIELO
            Nuestra meta es el cielo “porque somos ciudadanos del cielo” (Filipenses 3,20-21).
            No es que vamos a ser ciudadanos del cielo después de morir físicamente.
            Ya lo somos, porque nuestro origen de vida es el cielo, de ahí vinimos y allí debemos volver.

Y agrega S. Pablo: “Sabemos que mientras vivimos todavía en el cuerpo “estamos fuera de casa”, o sea que no estamos con el Señor” (2 Corintios 5,6).
            Porque aunque sabemos que ahora Dios está con nosotros, y más aún con el que cumple su voluntad, y reconoce que Dios vive en él, no es aún la plenitud.
Señala S. Pablo que, mientras vivimos en el cuerpo no podemos estar de espíritu a espíritu con el Señor. Como tampoco podemos apreciar su reino, porque “estamos fuera de nuestra casa”. Estamos todavía en el cuerpo humano que es una casa temporal, dice Pablo.

            Aunque podamos experimentar el reino de Dios aquí no deja de ser una visión borrosa. La visión clara y plena la conoceremos en la resurrección. (1Corintios 13,12).



IMAGEN TERRENAL E IMAGEN CELESTIAL
Versión bíblica parafraseada:
            “Así como ahora tenemos la imagen del hombre terrenal, es decir la forma humana, y nos sentimos en nuestro cuerpo, que se ajusta a las necesidades para vivir en el mundo de la tierra. También tendremos una figura o cuerpo espiritual, que es necesario para identificarnos en el mundo del espíritu.
Las Escrituras le llaman también “cuerpos celestes”.
            Pero las características que lo diferencian entre unos y otros, o lo que los hace distinguir, no será por la forma o molde del cuerpo, sino por su brillo. Unos tendrán mayor brillo que otros, (1Cor. 15, 41).
            Así mismo los seres en el cielo que deberán ser solo espirituales, ya no están ligados entre uno y otro por lo antes haya sido en cuerpo humano en la tierra.
Ese es otro mundo y otra familia. La relación de parentesco sanguíneo, de cuando fueron humanos en la tierra, ya no va a tener participación en el cielo.

            Lo comentado sobre este aspecto no es de mi propia opinión. Esto lo pone bien en claro Jesucristo, y en tiempo presente, dice: “En la resurrección son como los ángeles” (Mateo 22,30; Marcos 12,25; Lucas 20,34-36).
            Allí todos son una sola familia “Y son hijos de Dios, por haber resucitado
(Lucas 20,36)
Si estamos creyendo:
a) En el mencionado cielo o plano espiritual, o dimensión espiritual, es ese el Reino de Dios donde habitan los seres o entidades espirituales.

b) Que allí existen los mencionados ángeles de Dios, y los espíritus de los que físicamente en la tierra ya han muerto.

c) Que nosotros los presentes aún en la tierra, después de morir físicamente, volveremos, a habitar ese mundo del espíritu, cada uno con nuestra personalidad que aquí nos identifica como únicos, con la memoria de nuestra conciencia, es decir el recuerdo de nuestro hechos buenos y malos en el mundo terrenal, inclusive la falta de hechos buenos que debimos y pudimos hacer, además estarán en la memoria “los sentimientos” de las buenas y malas intenciones.

d)  Que estos hechos y sentimientos positivos o negativos, serán los que nos ubicará adecuadamente en el nivel espiritual y el brillo espiritual que a cada uno nos corresponde, según dicen las Escrituras: (2Corintios 5,10; Mateo 16,27; Romanos 2,6; Apocalipsis 22,12, etc.).

Si así creemos nos estamos ajustando en la fe de las promesas divinas declaradas en las Escrituras.

Cabe mencionar aquí el famoso libro de la vida, que muchos dejan pasar de largo por comprender de que se trata.
El libro de la vida, no es otra cosa que los recuerdos guardados en la memoria de la conciencia. En donde también está presente Dios.
Y cuando morimos físicamente, nos encontraremos que ese libro o toda la memoria de nuestra vida pasada, estará abierta ante Dios y ante nosotros mismos. (Hebreos 4,12-13).
Dice: “Ellas nos acusaran o defenderán” (Romanos 2,15-16).
 Serán juzgados en base a las cosas escritas en los libros de la vida, según hayan sido sus obras” (Apocalipsis 20,12 y 14,13)
Estaremos en ese instante ante Dios y la memoria completa de nuestras obras. Y no podremos mentir a Dios,
Porque Dios siempre está en nosotros por tanto comparte toda nuestra vida hasta lo más íntimo de nuestros pensamientos. Aquí creemos que nadie nos ve lo que hacemos o nó, ni siquiera Dios.

Pensamos que va a quedar desapercibido en la otra vida. Pero estaremos frente a frente ante Dios, nosotros allá ya estaremos desnudos, nada nos podrá cubrir en el Reino, como estamos cubiertos aquí por nuestras condiciones humanas. Aquí podemos mentir, hacer creer que somos buenos. Pero...

Va a ser imposible, porque nosotros mismos nos acusaremos o defenderemos, como dicen las Escrituras más arriba. Porque "todo" estará al descubierto.

El escrito del libro es un poco más extenso, pero quedamos hasta aquí nomás. Cuando esté descansado de la vista, con gusto, completaré con el deseo que el contenido de estos libritos les sea de utilidad a muchas personas que lo toman en serio, [Desde ya les estoy agradecido por un comentario en mi correo]
Si a alguien le está interesando este tema, van a encontrar con más detalle en el archivo "LA ESPADA DE DOBLE FILO"  en mi otro Blog http//divinoreino.blogspot.com


                                                                                                                        Juan Carlos Bordón